Llegaron a la sala de espera para la entrevista de parejas ficticias. una sala llena de sillas incómodas, reclinadas en ángulos imposibles, donde hasta un alma podía sentir dolor lumbar.
En una de las paredes, un televisor viejo mostraba un tutorial titulado..
“Cómo sostener la mano de su pareja sin parecer un secuestrador.”
Los actores eran dos duendes muy tensos, Eloisa suspiró, agotada.
—¿Qué hacemos ahora? —preguntó, hundiéndose en la silla como si quisiera fusionarse con ella.
Sebastián se