Capítulo 61. Una Amistad, un Escudo
El olor a antiséptico y enfermedad finalmente quedó atrás cuando las puertas automáticas del hospital se abrieron. Florence caminaba con paso vacilante, sintiendo que el sol de la tarde le lastimaba los ojos después de una semana de penumbra y sueros. A su lado, Eleanor la sostenía del brazo con una firmeza que no admitía réplicas.
Los médicos se habían rendido. A pesar de las evidencias de abuso, de las marcas que contaban una historia de horror y del nombre de "Maximilian" flotando en los exp