Capítulo 36. El Umbral de la Libertad. El Encuentro
El aire dentro de la comisaría de Bishopsgate tenía una densidad particular, una amalgama estéril de café quemado, desinfectante barato y el rastro invisible de mil desesperaciones previas. Julian Thurne permanecía sentado en un banco de madera, con la espalda tan recta que parecía a punto de quebrarse bajo el peso de su propia armadura. Sus nudillos, ahora envueltos en un vendaje improvisado que un oficial de guardia le había lanzado con desdén, estaban manchados de una costra purpúrea. Eran e