Capítulo 37. El refugio de Onslow Gardens
Tras dejar atrás los rascacielos de cristal, el coche se internó en las calles más cálidas de South Kensington. Sophia aparcó frente a un edificio de ladrillo rojizo en Onslow Gardens. Julian recogió su maleta del maletero y subieron en un ascensor que olía a detergente y vida cotidiana, un mundo aparte del lujo asfixiante del Riverside Plaza.
Al entrar, ella encendió la luz del pasillo y señaló hacia el fondo.
—Pon tus cosas en la habitación de huéspedes, papá —dijo Sophia, dejando las llaves