Capítulo 34. El eco del odio.
-Flashback-
Julián Thurne nunca bebía. Era un hombre de orden, de una elegancia impecable, cuya única adicción era la felicidad de su esposa y su única hija. Pero esa tarde, el mundo perfecto que había construido se resquebrajó con una simple llamada telefónica.
—Julian, no quería ser yo quien te lo dijera... —la voz de su socio sonaba cargada de una falsa lástima—. Los vi saliendo del Grand Hotel. Ella lo llevaba del brazo, con esa confianza que solo da la intimidad. Se detuvieron antes de sub