Capítulo 26. Curiosidad Cruel
El sedán negro se detuvo con una elegancia depredadora frente a la fachada de ladrillo visto y molduras blancas de la mansión en Chelsea
Julian bajó del coche y, antes de que el chófer pudiera reaccionar, abrió la puerta de Eleanor. No hubo cortesía en el gesto, solo una urgencia posesiva. La tomó por el codo,—Un refugio en Chelsea —murmuró Julian, su voz resonando en el vacío del recibidor mientras se despojaba de su abrigo negro, dejándolo caer sobre un banco de terciopelo sin apartar los ojo