Capítulo 25. Ejecución de un contrato.
El aire frío de la noche golpeó el rostro de Eleanor como una bofetada necesaria tras el sofocante drama del salón. El eco de los gritos y el zumbido de la electricidad regresando aún vibraban en sus oídos, pero Julian no le dio tiempo a recomponerse. Sus dedos seguían rodeando su muñeca con la firmeza de un grillete mientras la arrastraba hacia la acera.
Allí, esperando en doble fila como un depredador agazapado, se encontraba un sedán negro de líneas agresivas. Sus cristales eran tan oscuros