Thomas exhaló lentamente, frotándose la nuca mientras esperaba su café. Había pasado la noche en vela revisando una y otra vez los mensajes de Helena, buscando algún indicio de lo que planeaba. Estaba a nada de presentar la demanda por la custodia exclusiva de Xavier, y ahora lo que menos necesitaba eran distracciones innecesarias de su ex.
El Café Lucca seguía igual que siempre. Un rincón discreto en el centro de la ciudad, lejos del bullicio y de las miradas curiosas. Durante años había sido