Charles ingresó al hospital, caminando fuerte y seguro de sí mismo. Luciendo su traje gris y su ceño fruncido.
Y por detrás del abogado, como un séquito aparte, hacían su entrada John y Vivian. La mujer al ver a su hija fue corriendo hacia ella. John hizo lo mismo.
—Hermana… —lloriqueó John al ver a Sophia en ese estado—. ¿Estás bien?
—Pero ¿qué te hizo ese maldito? —lloriqueó Vivian al ver a su hija tan golpeada.
—¡Quién es usted para darle órdenes a mi cliente! —le gritó la abogada de Helena