El sonido de la cafetera llenó el departamento con su gorgoteo reconfortante. Sophia apoyó los codos sobre la mesada de la cocina, con el celular en una mano y la taza todavía vacía en la otra. Afuera, la mañana tenía un gris lavado, de esos que no invitan ni a salir ni a quedarse. Un clima suspendido, como ella.
Rex bostezó desde su rincón, estirando las patas con dignidad canina antes de dejarse caer nuevamente en su cama redonda. En la radio del comedor sonaba algo instrumental, suave, sin l