El aroma del curry inundaba el apartamento del capitán, mezclándose con el vapor del arroz y la música suave que Gabriel había puesto desde su celular. Algo instrumental, sin letra, casi imperceptible. La cocina se sentía cálida, como si perteneciera a otro mundo. A uno donde las cosas funcionaban sin sobresaltos, sin noticias urgentes, sin rugby, sin cartas escondidas ni decisiones irreversibles.
—Tienes una forma de cortar las cebollas que me perturba —dijo Sophia, observando cómo Gabriel las