Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl silencio que siguió al estallido público en televisión no fue la paz del final, sino el vacío que precede a un derrumbe total. En la mansión Blackwood, el eco de los gritos de Caleb Miller en las pantallas parecía haberse quedado impregnado en las paredes de mármol. Camila no había dormido. Se encontraba en la biblioteca, rodeada de expedientes médicos y registros de seguridad, buscando la anomalía que Alexander le había mencionado: el dispositivo neuroquímico.
Su carrera, forjada c







