Mundo ficciónIniciar sesiónLa frialdad en la mansión Blackwood esa mañana era más punzante que el aire acondicionado de precisión que mantenía la temperatura a exactos veintiún grados. Alexander y Camila no se habían dirigido la palabra desde la noche anterior. El silencio entre ellos no era una tregua, sino un muro de hormigón armado construido con traición y desconfianza.
Camila se miraba en el espejo del vestidor, retocando su maquillaje. Sus ojos, habitualmente brillantes con la chispa del análisis clínico,







