Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en la sala de juntas de Blackwood Sterling todavía vibraba con el eco de la declaración de guerra de Camila. Julian Varga se había marchado hacía escasos minutos, escoltado no por su seguridad, sino por la mirada de desprecio de los socios que, hasta hace una hora, lo veían como su salvador. La luz del mediodía de Miami se filtraba por los ventanales, pero para Camila, el sol ya no era un símbolo de esperanza, sino un foco que iluminaba







