El Aeropuerto Internacional de Miami nunca duerme, pero esa tarde, la terminal de aviación privada parecía el epicentro de un evento sísmico. La noticia de que el Gulfstream G650 de Alexander Blackwood había entrado en el espacio aéreo de Florida se filtró minutos después de cruzar el Atlántico. Para el mundo de las finanzas, Blackwood era el barómetro de la economía local; su ausencia había causado una volatilidad que mantenía a los inversores en vilo.
Cuando la puerta del jet se abrió, el cal