Capítulo 7.
Tianyu
Llegué a la mansión con el peso de un día interminable sobre los hombros. Lo de la bodega estaba en pausa, una herida abierta que terminaría de cerrar más tarde; por ahora, solo necesitaba el silencio de mi casa, comida que no supiera a metal y un baño antes de volver a sumergirme en los negocios.
Zhenyu no me acompañó. Se despidió con esa sonrisa burlona suya, diciendo que prefería ahorrarme el espectáculo de verme sufrir y que aparecería después para "aconsejarme" cuando tuviera que en