Capítulo 44.
Yuna
El señor Lin quería hablar conmigo y lo que tenía que decirme no podía esperar. Se encontraba grave, débil y resignado a que la vida se le escapaba de las manos. Lin no quería que me acercara a su padre y, en cierto modo, lo entendía; pero en las pocas interacciones que habíamos tenido, el viejo nunca había sido grosero conmigo. Si estaba en mis manos ayudarlo un poco, lo haría.
—Supe lo que sucedió en Bangkok. ¿Te encuentras bien? —me preguntó con voz quebrada.
—Estoy bien, gracias por pr