Capítulo 6.
Yuna
Liyan no solo me había dejado a la deriva en un mar de mentiras; también me había saqueado. Todos mis ahorros, cada yuan que había guardado con esfuerzo durante los últimos años, habían desaparecido de la noche a la mañana. Ni siquiera me di cuenta del momento exacto en que me vació las cuentas. Había estado tan ocupada tratando de encajar en su piel, de respirar como ella y de no desmoronarme ante los Lin, que ignoré las notificaciones del banco.
Ella se aprovechó de todo: de la confianza