Capítulo 45.
Yuna
—Es una broma. Dime que es una maldita broma —su voz sonó como un cristal rompiéndose. Negué con la cabeza mientras las lágrimas ácidas me quemaban las mejillas.
—Quisiera que lo fuera. Quisiera decirte que miento, pero ya no puedo más.
—¿Por qué ahora? ¿Por qué me haces esto? —Me tomó por los hombros y me sacudió con brusquedad, como si quisiera despertarme de una pesadilla—. ¡Maldita sea!
—¡Porque no puedo con la culpa! —grité desde lo más profundo de mis pulmones—. No puedo con las amen