54. Solo escúchame
Tras las palabras de Nickolas asentía con detenimiento; sabía que debía hablar con Dante para arreglar las cosas. No era una niña que escapaba, era una adulta. A pesar de mi corta edad había tenido que madurar, no porque quisiera, sino por necesidad. Apenas me había vuelto adulta cuando tuve que tomar no solo la rienda de mantener la casa, sino también la vida de mi sobrino.
No era dura por gusto, sino por obligación.
Era el claro ejemplo de que muchas veces decidía no por mí, sino por mi alred