La limusina cortaba el tráfico de la calle Centre con la agresividad de un misil teledirigido.
Fuera, la lluvia de Manhattan golpeaba los cristales tintados con una fuerza torrencial, aislando el habitáculo de la tormenta de llamadas que reventaba la centralita del piso cuarenta.
Las acciones de Sterling Fashion Group se desangraban a un ritmo del ocho por ciento por hora tras la filtración del audio de Couture Confidential, pero dentro del auto negro blindado, la atmósfera era mil veces más