Elise
Creo que puedo escapar. Mis pasos resuenan en el pasillo desierto, rápidos, irregulares, como si traicionaran mi huida. Mi aliento es corto, mi piel arde de ira y confusión. Pero lo siento detrás de mí. Gabriel. Su sombra se adhiere a la mía, su mirada se ancla en mi espalda como una mano invisible, posesiva.
— Elise, espera.
Su voz grave vibra en el espacio estrecho, baja, ardiente, demasiado cerca. Acelero el paso, me niego a ceder. Pero de repente, su mano se cierra sobre mi muñeca, fi