Justin
Creía conocer el calor. El del deseo. El del poder. Ese que consume sin dejar espacio para la duda.
Pero lo que estaba viviendo… lo que estábamos creando… era otra cosa.
Una brasa lenta, subterránea. Una combustión íntima, que ya no buscaba dominar sino fusionarse. Rediseñar cada parcela de mi cuerpo y cada fractura de mi espíritu.
Dormía contra mí, por fin. No quebrantada, ni sometida. Sino ofrecida en una plenitud soberana. Desnuda, flexible, relajada, pero con una presencia que aún vi