Eran las ocho en punto del dia viernes, Cala vestía tacones y vestido negro largo, aretes de diamantes, y un hermoso collar que hacia juego, estos los habia encontrado en la mesa de noche al salir de la ducha con una nota que decia, “Serás mi esposa, y no serás de juguete, un hombre como yo, hace las cosas en serio, usalos esta noche mi futura esposa”.
Cala no pudo negarse, las palabras escritas en aquella nota, y el evento de lujuria truncada entre ellos días atrás, la tenía tan inquieta, que parecía viajar en las nubes de aquel cielo oscuro.
Blake bajó, vestía un traje negro con camisa blanca y tirantes, zapatos italianos y el cabello alborotado.
Lorenzo estaba de pie en el inicio de la escalera, Santiago también lucía muy apuesto, y Lorenzo pensaba en que todos esos días, después de aquella noche, no había sido capaz de decirle ni una palabra a Santiago, se sentía tan patético que solo dirigía la mirada hacia Cala mientras comenzaban a reunirse en el recibidor.
—Estoy lista —d