Mundo ficciónIniciar sesiónMónica se casó por obligación y con el tiempo logró enamorarse de su frío y despiadado esposo, David Lambert. Un exitoso empresario que salvó a su familia de la ruina, y solo quería un heredero. Él pisó los sentimientos de su esposa. Ella creyó que algún día cambiaría, pero no fue así. Mónica por fin quedó embarazada después de someterse a varios tratamientos, pero ya era demasiado tarde. David había conseguido una amante y al dejarla embarazada, era la excusa perfecta para divorciarse de Mónica. Humilló a su esposa frente a toda la familia Lambert, tachándola de infértil. Mónica juró vengarse de la peor manera. Un plan calculador que le llevó años de esfuerzo. Consiguió un empleo, teniendo de jefe al enemigo de su ex, y no dudó en hacerle una propuesta. Rafael Rowling era el CEO más temido de la ciudad por tener el poder de hundir a cualquiera. Se uniría a Mónica para juntos destruir la felicidad de David desde sus raíces, pero esto no lo hacía por gusto, sino porque ocultaba un secreto que involucraba a la misma Mónica. ¿Qué pasará cuando el amor se interponga en sus caminos?
Leer másVictoria estaba exhausta, llevaba en brazos a sus dos pequeños y Mónica llegó justo a tiempo para ayudarla con uno. —Déjame ayudarte, necesitas descansar más, mi amor —le dijo, preocupada. Su hija tenía unas ojeras notorias, trataba de trabajar y cuidar a sus hijos al mismo tiempo, cosa que la llevó a descuidar su aspecto. —Mamá, Mateo me ayuda mucho, quiero que no se sienta presionado al cuidar a los niños… —murmuró Victoria, moviendo un poco a Kevin. Había tenido gemelos, fue un parto bastante complicado ya que nacieron antes de lo previsto, pero gracias a Dios, pudieron recuperarse los tres. —Y pronto cumplirán sus dos añitos, no te preocupes que aprenderán a caminar sin ayuda —rio Mónica. —Ah, hoy vendrá mi hermano con su familia —comentó—. Quiero que cenemos todos, hace mucho que no nos reunimos. Michael y Sara se habían casado poco tiempo después de Victoria y Mateo, aunque su boda fue mucho más pequeña y privada. —¿Y no piensas arreglarte un poco? —bromeó su madre
Mateo y Victoria estaban celebrando su luna de miel en las montañas, después de tener un día ajetreado lleno de grandes aventuras y mucha excursión, volvieron al hotel dónde se hospedaban. Ella se metió en la bañera con el agua caliente, estaba disfrutando de la relajación que le brindaba la música clásica. Mateo entró sin previo aviso, dejándola en shock. Ella se cubrió ambos pechos. —¿Q-qué haces? Todavía no soportaba ver a Mateo desnudo, le daba un poco de vergüenza, y eso que lo hacían seguido. Él estaba en pelotas, se metió con ella en la bañera. —Pues, también necesito un baño… —La movió para ponerse detrás y besarle el cuello—. Además, no es la primera vez que nos bañamos juntos. Masajeó con delicadeza sus pechos cuando Victoria se quitó las manos. Ella gimió por lo bajo. Le sorprendía que Mateo pudiera ser todo un galán. —E-esto… —Shh, ¿no podemos hacerlo en nuestra luna de miel? —habló en un tono pícaro. —¡Deja de avergonzarme así! —Cubrió sus mejillas. Victoria no
*Dos años después… *El tiempo estaba pasando bastante rápido, Victoria ya tenía puesto su vestido blanco y el velo. La acompañaba su mejor amiga, sonriente por verla así. —¿Y para cuándo el bebé? Ya llevas dos años con Mateo y nada —bufó Sara, con una mano en la cintura. Victoria la miró de reojo, divertida. —¿Lo dices porque pronto nacerá tu pequeño retoño? —cuestionó. Sara estaba embarazada, todavía seguía con Michael, por supuesto que era suyo. Tenía tres meses de embarazo, fue en una de sus travesuras al no usar protección. —Ya te dije que se rompió el condón —mintió, apenada. —Sí, sí, te creo —Rodó los ojos, saliendo de la habitación—. Mateo es muy cuidadoso, siempre se preocupa por protegerse a la hora de hacerlo… —Ay, Mateo debería de ser más salvaje. Victoria se guardó lo que iba a decir, porque ya había visto a Mateo en todas sus facetas. Ambas salieron y fueron directo a la limusina que las estaba esperando afuera, Rafael le dedicó una sonrisa a su hija. —¿Ansiosa
Catherine y su pareja habían logrado entrar, mataron a los dos guardias sin problemas. Ella tenía el corazón a mil, había visto un auto estacionado afuera, así que supuso que Rafael estaba en casa. —Agarra todo lo que sea de valor —ordenó, metiendo varios jarrones en el bolso. —Entendido, capitana. Michael se detuvo detrás de un mueble junto a Sara, se agacharon rápidamente cuando vieron a dos ladrones. Él le hizo señas a su chica de que no hiciera ruido. —Ojalá que Mónica esté en casa, me alegrará meterle un tiro en la cabeza —bromeó la pelirroja. Quería volver a verla. Cuando Michael escuchó eso, las piezas del rompecabezas empezaron a conectar. Dedujo que esa mujer había sido la cómplice de Samuel, y ya sabía su historia. La madre de Mateo… —¿Es quién creo que es? —preguntó Sara, en voz baja. Su compañero asintió, una gota de sudor recorrió su frente. —Hay que darnos prisa, tengo un mal presentimiento de esto… —expresó Albert, tragando saliva. —Sígueme, según las notas d





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