Él me mira extrañado y lo ayudo con su corbata para aflojárselo, se me queda mirando mientras lo hago y la verdad se siente incómodo.
—Bueno, una disculpa no solucionará eso, me hizo sentir muy mal que pisotearás mis sueños, porque se supone que vamos a trabajar en equipo y ambos debemos estar complacidos, porque solo así podremos trabajar bien.
—Insisto con la disculpa... aunque con la mordida que me diste deberíamos estar a mano —se toca su labio y me hace reír.
—No fue suficiente, además de