«¿Debo darte la bienvenida de regreso?»
La voz de una mujer sonó desde el asiento junto a Luciana.
El coche que había ido a recogerla seguía avanzando por la carretera hacia un único destino: la residencia de Luciana en las afueras de la ciudad. Un lugar tranquilo, cómodo y lejos del bullicio urbano que aquel día se le hacía más insoportable que nunca.
Luciana lanzó una breve mirada a su lado.
La mujer era Wilna Sterling, una de sus personas de mayor confianza. Su hermoso rostro aparecía con fr