«¿Has oído lo que quiere Dante, Luciana?»Luciana giró lentamente hacia la voz. El tono de Camilla sonaba amable en la superficie, pero ya no quedaba rastro alguno de fingimiento. Era áspero, frío y lleno de rechazo. La mujer la miraba como si fuera una carga que debía ser expulsada cuanto antes de aquella casa.«Pero lo que Dante quiere es el divorcio, señora», respondió Luciana en voz baja, sin perder la cortesía. Desde niña la habían educado para hablar con dulzura y respetar a cualquiera, incluso a quienes la herían. Aunque día tras día la actitud de Camilla la hacía sentirse menospreciada, Luciana seguía esforzándose por contenerse.«¿Y bien?» Camilla avanzó un paso, alzando la barbilla con arrogancia. «Entonces, ¿por qué no cumples de una vez el deseo de mi hijo?»Luciana parpadeó, incrédula. Por un instante había esperado encontrar algo de sensatez en la mente de su suegra. Pero lo que halló fue todo lo contrario. Como si la culpable fuera ella. En la mirada de Camilla, y tambi
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