Aunque aún estaba a tiempo ¿tendría el valor de hacer algo contra esa situación inesperada? La verdad es que yo era tan cobarde como mi hermano, acababa de descubrirlo.
Robert hizo pasar a Jonathan y Helen, mientras en la cama yo miraba a la nada con expresión ausente y lágrimas silenciosas corriendo por mi rostro, con un enredo de emociones agitándose en mi interior.
—Ya tengo un diagnóstico, Jonathan.
Sentí los ojos celestes de él posarse en mí.
—¿Qué le ocurre? ¿Es grave?
El médico neg