—¿Hablar con Cris? ¿Qué quieres decir?
Me arrodillé en el mullido colchón, para estar a su misma altura y nivelar nuestras miradas. La mía estaba cargada de angustía y la suya, de helada determinación.
—Lo iré a buscar, Sue y...
—¿Y qué haras? ¿Lo matarás?
Torció el gesto.
—No te lastimó, así que su vida no peligrará.
Mi voz, que quería elevar lo más alto posible, se convirtió en su siseo.
—¿Buscas tranquilizarme con eso? ¿Acaso solo lo golpearas hasta dejarlo al borde de la muerte?
En la cun