Leo
Hay algo extraño en el aire. Lo noto desde que entro en el comedor y veo a Luna sentada frente a Leonardo. Ella mantiene la mirada fija en su plato, moviendo distraídamente los vegetales de un lado a otro sin probar bocado. Él, en cambio, la observa con una intensidad que me revuelve el estómago.
—Buenos días —digo, y mi voz suena más áspera de lo que pretendía.
Leonardo levanta la vista y me dedica una sonrisa cordial, pero vacía. Luna apenas reacciona, como si estuviera sumergida en pensa