Luna
La lluvia caía con fuerza sobre el cristal del café donde me había citado Ramiro Vidal. El mensaje había sido claro: "Tengo información sobre tu padre que cambiará tu vida. Ven sola."
Observé el reloj: las cinco en punto. Afuera, Madrid se desdibujaba tras la cortina de agua, como si el cielo llorara por una decisión que aún no había tomado. Ramiro entró sacudiendo su paraguas negro, un hombre de unos sesenta años, cabello entrecano y ojos que habían visto demasiado. Lo reconocí al instan