Gunnar no debía asombrarse, ha estado en grandes ciudades antes. Incluso cuando aún era un joven estudiante que no sabía que existía la magia, viajó a Londres como siempre lo había soñado. Lo que le sorprendió a Gunnar es que existiera una manada tan bonita y grande en medio de la nada.
Era enorme a comparación del pueblo de su manada, se veía mucho más acorde al mundo humano y los miembros de esta manada parecían un poco más civilizados. Esperaba que el alfa Roman aprendiera un poco de cómo se