—¿A ti te comieron la lengua los ratones? —Concetta miro a Bael estoico, que estaba recostado en la pared.
—Déjalo, está pasando por la faceta “Quiero parecer tan profundo como mi tío Jaime, así que no mostrare ningún signo de que tengo sentimientos” —dijo Alan.
—¡Solo estoy pensando! —exclamó Bael gruñéndoles.
—Tu, versión barata de Alan, has estado conmigo en las expediciones —Concetta miro a Bael con el ceño fruncido—, ¿No tienes ningún indicio de que carajos fue lo que vimos?
—Se supone que