El bosque parecía tragar los pasos de los tres sobrevivientes mientras avanzaban entre ramas crujientes y hojas secas. Karen iba al frente, con el cuerpo tenso, como si cada sombra pudiera esconder un enemigo. Benja caminaba en el medio, aún con la respiración agitada, y Elizabeth los seguía en silencio, observando todo, como si buscara comprender el lugar donde habían entrado.
—¿Estás segura de hacia dónde vamos? —preguntó Elizabeth, rompiendo el silencio.
Karen asintió sin detenerse.
—Sí. Mi