Mundo ficciónIniciar sesiónMiré hacia Amet, quien seguía sosteniendo el libro sagrado blanco con ambas manos. Parecía más serio que nunca, como si el peso de la ceremonia estuviera cargando su espíritu. Mi beta colocó el libro en la mesa frente a nosotros y sus dedos trazaron un corto círculo alrededor de los nombres escritos con tinta dorada. Sentí cómo la energía se concentraba en ese pequeño gesto, vibrando en el aire junto al susurro de al







