Mundo de ficçãoIniciar sessãoNo sé qué hacer; me he quedado helado al ver a mi Antoni brillando como el sol por lo furiosa que estaba. Siento a mi lobo Ammyt en mi cabeza.
—¡Despierta, Amet, vamos a marcar a las chicas! —me grita, pero todavía no me muevo de mi lugar. Solo puedo mirar a mi Antoni, que ya se ha quitado toda la ropa, mostrando su hermoso cuerpo y su vientre abultado, cargado de nuestros cachorros. Un miedo enorme me invade. ¡Tengo miedo d






