35. ¿CASTIGO O PLACER?
RHETT
—Lo que escuchaste, no lo repetiré —le dije raspando en lo salvaje.
Las puntas rosadas de sus tetas me provocaban.
Mi voz salía con una mezcla de las dos especies que me dominaban.
Si alguna hembra le gustaba a mi parte vampírica, no le agradaba a Dante o viceversa.
Pero Blair… ella llenaba cada espacio y satisfacía cada deseo oscuro de mi cuerpo.
Ella nos encantaba a todos.
Bajé las manos para desatarme el cinturón a medio quitar.
Sus orbes llenos de bruma fueron hacia el pico de mi falo