115. EL PASADO Y EL PRESENTE
NARRADORA
—Está bien, lo lamento… lo lamento — Gretta perdía años de vida cada vez que tenía que bajar la cabeza, pero lo más sagrado para ella era John.
—Ven conmigo, entonces —le pidió y la guio personalmente al tercer nivel de la mansión, donde solo estaba su habitación y la del hombre que yacía como dormido en la cama.
Cuando Cassidy entró en el cuarto se sintió oprimida por todos lados.
El olor amargo de la medicina mágica flotaba en el aire, haciendo que su loba moviera con incomodidad la