Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl reloj marcaba las ocho cuando Isabella estacionó frente a la casa. Mientras subía los peldaños de la entrada, repasaba una y otra vez las palabras que planeaba decirle a Gabriel durante la cena. Quería hablarle, contarle al menos una parte de la verdad. Pero no toda. No podía aún.







