CAPÍTULO 23 — Que comience el show
Pese a los contratiempos y las noches de insomnio, el gran día finalmente había llegado. El desfile, ese evento que había consumido semanas de esfuerzo, estrés y perfeccionismo, ya estaba en marcha. Desde muy temprano, Isabella y Fátima se encontraban en el lugar, supervisando cada detalle con la precisión de quien sabe que cualquier mínimo error puede opacar meses de trabajo.
El recinto era un hervidero de movimiento: luces que se ajustaban, cables que cruzab