CAPÍTULO 222 — Las verdades que sanan
Isabella despertó temprano, con el instinto maternal actuando como despertador biológico antes de que sonara cualquier alarma. Se levantó de la cama grande y cómoda, alisándose la ropa arrugada con la que había dormido. Salió de la habitación principal caminando descalza sobre la alfombra suave, con la intención de relevar a Gabriel en la guardia nocturna.
Al llegar a la sala, la escena que encontró le robó el aliento por un segundo.
Gabriel estaba sentado