CAPÍTULO 223 — Conversaciones de café y corazones en obra
Gabriel había insistido en llevar primero a Victoria a casa de Catalina, asegurándose de que la niña quedara instalada cómodamente en brazos de su abuela, con toda su pañalera y juguetes. Fue un traspaso de mando suave, casi ceremonial, donde Catalina aceptó a la niña con una sonrisa que, por primera vez en semanas, incluía un asentimiento cortés hacia Gabriel.
Luego, condujeron hacia las oficinas de Fuentes Moda. El tráfico matutino era