CAPÍTULO 173 — Renuncias y principios
Alejandro estaba sentado en uno de los sillones de cuero frente al escritorio de Valentino. Su socio, amigo y ahora familia, tenía ojeras marcadas bajo los ojos, pero su sonrisa era imborrable.
— Entonces, ¿cómo pasó la noche mi sobrino? —preguntó Alejandro, rompiendo el hielo mientras jugueteaba con un bolígrafo sobre la mesa.
Valentino soltó un suspiro que era mitad agotamiento y mitad devoción absoluta. Se recostó en su silla ejecutiva, entrelazando las