CAPÍTULO 153 – La verdad que destroza
Cuando Fátima vio a Bárbara salir de la oficina de su amiga, lo supo. No necesitó escuchar nada para entender que algo horrible había pasado. La expresión de Bárbara era suficiente: sonrisa de triunfo, andar confiado, esa mirada que solo usaba cuando había herido a alguien de la manera más baja.
Sin pensarlo, Fátima entró a la oficina.
La escena la dejó sin aire.
Isabella estaba derrumbada. Literalmente derrumbada. Sentada en el sillón, con los codos sobre