CAPÍTULO 150 — Lo que se rompe cuando nadie mira
Gabriel no era un hombre que soliera admitir sus sentimientos con facilidad, mucho menos cuando se trataba de extrañar a alguien. Pero desde que Isabella había salido de la casa, desde que él mismo había pactado un tiempo que ahora se sentía como un castigo, la ausencia se le había vuelto insoportable. La extrañaba. Extrañaba cada rincón de la vida que habían construido juntos. Extrañaba su voz suave por las mañanas, sus pequeñas rutinas, su pres