Cuando el avión aterrizó en el aeropuerto de Londres, Heathrow, mi hija y yo nos fuimos a la salida, para subir a un taxi, que nos pudiera llevar a la mansión de Lady Margaret, la tía de Alice y donde mi hija vino al mundo, sintiendo pena y llorando cuando decidi regresar a Nueva York, por culpa de la demanda que me interpuso el padre de mi hija pidiendo su custodia.
— Mami, ¿se acordará la abuela Margaret de nosotras? — me pregunto mi pequeña muy preocupada
— Claro que si Melissa, ella te quie