Mauricio permaneció al lado de Kevin, cuidándolo en silencio.
Sus corazones parecían latir al mismo ritmo, como si nunca hubieran dejado de buscarse. Sin embargo, todavía cargaban el peso de los años, de la culpa, de la inmadurez y del dolor provocado por las decisiones que marcaron toda su adolescencia. Eran heridas que el tiempo no había conseguido borrar.
—Aquí estás. Te estamos buscando por toda la clínica. ¿Tan difícil era avisar dónde ibas a estar, bruto?
Aquella palabra parecía haberse c