Los embarazos de Camila y Mauricio avanzaban lo mejor que podían. Sin embargo, cada uno enfrentaba sus propias complicaciones.
Camila había logrado superar los momentos más críticos y los peligros que amenazaron su embarazo. Aun así, en cada control seguía figurando como una paciente de alto riesgo. Aunque la mayor parte del tiempo permanecía tranquila, había días en los que los recuerdos la asaltaban sin previo aviso. Entonces se refugiaba en la soledad de su habitación, donde lloraba en silen