Mauricio era un alfa joven, atractivo y carismático. Omegas nunca le faltaban y, aun así, siempre despertaba solo.Para él, el verdadero valor de una persona no dependía de su segundo género, sino de los lazos que construía con ella. Muy pocos lograban entrar en ese pequeño círculo de confianza y, entre ellos, estaba Camila, su amiga de toda la vida, una hermana elegida por el corazón.Como era costumbre, una nueva omega ocupaba aquella mañana su habitación.Decidido a evitar cualquier escena demasiado romántica, Mauricio salió de la cama y se dirigió directamente al baño.No imaginó que, mientras se duchaba, una llamada entraría a su celular... y mucho menos que alguien más contestaría.Cuando terminó de asearse y regresó a la habitación, encontró a la omega sosteniendo su teléfono.Su expresión cambió de inmediato.No le agradaba que tomaran sus cosas, y mucho menos sin pedir permiso.Con educación, aunque sin demasiada paciencia, le pidió que se retirara.La omega se marchó algo av
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